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AUTENTICIDAD DEL SACERDOCIO DE CRISTO (Heb.5,11-10,18)

 

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Hebreos 5

11 Sobre este particular tenemos muchas cosas que decir, aunque difíciles de explicar, porque os habéis hecho tardos de entendimiento.

12 Pues debiendo ser ya maestros en razón del tiempo, volvéis a tener necesidad de ser instruidos en los primeros rudimentos de los oráculos divinos, y os habéis hecho tales que tenéis necesidad de leche en lugar de manjar sólido.

13 Pues todo el que se nutre de leche desconoce la doctrina de la justicia, porque es niño.

14 En cambio, el manjar sólido es de adultos; de aquellos que, por costumbre, tienen las facultades ejercitadas en el discernimiento del bien y del mal.

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Hebreos 6

1 Por eso, dejando aparte la enseñanza elemental acerca de Cristo, elevémonos a lo perfecto, sin reiterar los temas fundamentales del arrepentimiento de las obras muertas y de la fe en Dios;

2 de la instrucción sobre los bautismos y de la imposición de las manos; de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

3 Y así procederemos con el favor de Dios.

4 Porque es imposible que cuantos fueron una vez iluminados, gustaron el don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,

5 saborearon las buenas nuevas de Dios y los prodigios del mundo futuro,

6 y a pesar de todo cayeron, se renueven otra vez mediante la penitencia, pues crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia.

7 Porque la tierra que recibe frecuentes lluvias y produce buena vegetación para los que la cultivan participa de la bendición de Dios.

8 Por lo contrario, la que produce = espinas y abrojos = es desechada, y cerca está de la = maldición, = y terminará por ser quemada.

9 Pero de vosotros, queridos, aunque hablemos así, esperamos cosas mejores y conducentes a la salvación.

10 Porque no es injusto Dios para olvidarse de vuestra labor y del amor que habéis mostrado hacia su nombre, con los servicios que habéis prestado y prestáis a los santos.

11 Deseamos, no obstante, que cada uno de vosotros manifieste hasta el fin la misma diligencia para la plena realización de la esperanza,

12 de forma que no os hagáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas.

13 Cuando Dios hizo la Promesa a Abraham, no teniendo a otro mayor por quien jurar, = juró por sí mismo =

14 diciendo: = ¡Sí!, te colmaré de bendiciones y te acrecentaré en gran manera. =

15 Y perseverando de esta manera, alcanzó la Promesa.

16 Pues los hombres juran por uno superior y entre ellos el juramento es la garantía que pone fin a todo litigio.

17 Por eso Dios, queriendo mostrar más plenamente a los herederos de la Promesa la inmutabilidad de su decisión, interpuso el juramento,

18 para que, mediante dos cosas inmutables por las cuales es imposible que Dios mienta, nos veamos más poderosamente animados los que buscamos un refugio asiéndonos a la esperanza propuesta,

19 que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma, y = que penetra hasta más allá del velo, =

20 adonde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho, a = semejanza de Melquisedec, = Sumo = Sacerdote para siempre. =

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Hebreos 7

1 En efecto, este = Melquisedec, rey de Salem, sacerdote de Dios Altísimo, = que = salió al encuentro de Abraham cuando regresaba de la derrota de los reyes, y le bendijo, =

2 al cual dio Abraham el = diezmo de todo, = y cuyo nombre significa, en primer lugar, «rey de justicia» y, además, = rey de Salem, = es decir, «rey de paz»,

3 sin padre, ni madre, ni genealogía, sin comienzo de días, ni fin de vida, asemejado al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.

4 Mirad ahora cuán grande es éste, a quien el mismo Patriarca = Abraham dio el diezmo = de entre lo mejor del botín.

5 Es cierto que los hijos de Leví que reciben el sacerdocio tienen orden según la Ley de percibir el diezmo del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque también proceden éstos de la estirpe de Abraham;

6 mas aquél, sin pertenecer a su genealogía, recibió el diezmo de Abraham, y bendijo al que tenía las promesas.

7 Pues bien, es incuestionable que el inferior recibe la bendición del superior.

8 Y aquí, ciertamente, reciben el diezmo hombres mortales; pero allí, uno de quien se asegura que vive.

9 Y, en cierto modo, hasta el mismo Leví, que percibe los diezmos, los pagó por medio de Abraham,

10 pues ya estaba en las entrañas de su padre cuando = Melquisedec le salió al encuentro. =

11 Pues bien, si la perfección estuviera en poder del sacerdocio levítico - pues sobre él descansa la Ley dada al pueblo -, ¿qué necesidad había ya de que surgiera otro sacerdote a = semejanza de Melquisedec, = y no «a semejanza de Aarón»?

12 Porque, cambiado el sacerdocio, necesariamente se cambia la Ley.

13 Pues aquel de quien se dicen estas cosas, pertenecía a otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar.

14 Y es bien manifiesto que nuestro Señor procedía de Judá, y a esa tribu para nada se refirió Moisés al hablar del sacerdocio.

15 Todo esto es mucho más evidente aún si surge otro sacerdote a semejanza de Melquisedec,

16 que lo sea, no por ley de prescripción carnal, sino según la fuerza de una vida indestructible.

17 De hecho, está atestiguado: = Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec. =

18 De este modo queda abrogada la ordenación precedente, por razón de su ineficacia e inutilidad,

19 ya que la Ley no llevó nada a la perfección, pues no era más que introducción a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios.

20 Y por cuanto no fue sin juramento - pues los otros fueron hechos sacerdotes sin juramento,

21 mientras éste lo fue bajo juramento por Aquel que le dijo: = «Juró el Señor y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre» - =

22 por eso, de una mejor Alianza resultó fiador Jesús.

23 Además, aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar.

24 Pero éste posee un sacerdocio perpetuo porque permanece = para siempre. =

25 De ahí que pueda también salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor.

26 Así es el Sumo Sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, encumbrado por encima de los cielos,

27 que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados propios como aquellos Sumos Sacerdotes, luego por los del pueblo: y esto lo realizó de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

28 Es que la Ley instituye Sumos Sacerdotes a hombres frágiles: pero la palabra del juramento, posterior a la Ley, hace el Hijo perfecto = para siempre. =

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Hebreos 8

1 Este es el punto capital de cuanto venimos diciendo, que tenemos un Sumo Sacerdote tal, que se = sentó a la diestra = del trono de la Majestad en los cielos,

2 al servicio del santuario y de la Tienda verdadera, = erigida por el Señor, = no por un hombre.

3 Porque todo Sumo Sacerdote está instituido para ofrecer dones y sacrificios: de ahí que necesariamente también él tuviera que ofrecer algo.

4 Pues si estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo ya quienes ofrezcan dones según la Ley.

5 Estos dan culto en lo que es sombra y figura de realidades celestiales, según le fue revelado a Moisés al emprender la construcción de la Tienda. Pues dice: = Mira, harás todo conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte. =

6 Mas ahora ha obtenido él un ministerio tanto mejor cuanto es Mediador de una mejor Alianza, como fundada en promesas mejores.

7 Pues si aquella primera fuera irreprochable, no habría lugar para una segunda.

8 Porque les dice en tono de reproche: = He aquí que días vienen, dice el Señor, y concertaré con la casa de Israel y con la casa de Judá una nueva Alianza, =

9 = no como la Alianza que hice con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto. Como ellos no permanecieron fieles a mi Alianza, también yo me desentendí de ellos, dice el Señor. =

10 = Esta es la Alianza que pactaré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su mente, en sus corazones las grabaré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. =

11 = Y no habrá de instruir cada cual a su conciudadano ni cada uno a su hermano diciendo: «¡Conoce al Señor!», pues todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. =

12 = Porque me apiadaré de sus iniquidades y de sus pecados no me acordaré ya. =

13 Al decir = nueva, = declaró anticuada la primera; y lo anticuado y viejo está a punto de cesar.

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Hebreos 9

1 También la primera Alianza tenía sus ritos litúrgicos y su santuario terreno.

2 Porque se preparó la parte anterior de la Tienda, donde se hallaban el candelabro y la mesa con los panes de la presencia, que se llama Santo.

3 Detrás del segundo velo se hallaba la parte de la Tienda llamada Santo de los Santos,

4 que contenía el altar de oro para el incienso, el arca de la Alianza - completamente cubierta de oro - y en ella, la urna de oro con el maná, la vara de Aarón que retoño y las tablas de la Alianza.

5 Encima del arca, los querubines de gloria que cubrían con su sombra el propiciatorio. Mas no es éste el momento de hablar de todo ello en detalle.

6 Preparadas así estas cosas, los sacerdotes entran siempre en la primera parte de la Tienda para desempeñar las funciones del culto.

7 Pero en la segunda parte entra una vez al año, y solo, el Sumo Sacerdote, y no sin sangre que ofrecer por sí mismo y por los pecados del pueblo.

8 De esa manera daba a entender el Espíritu Santo que aún no estaba abierto el camino del santuario mientras subsistiera la primera Tienda.

9 Todo ello es una figura del tiempo presente, en cuanto que allí se ofrecen dones y sacrificios incapaces de perfeccionar en su conciencia al adorador,

10 y sólo son prescripciones carnales, que versan sobre comidas y bebidas y sobre abluciones de todo género, impuestas hasta el tiempo de la reforma.

11 Pero presentóse Cristo como Sumo Sacerdote de los bienes futuros, a través de una Tienda mayor y más perfecta, no fabricada por mano de hombre, es decir, no de este mundo.

12 Y penetró en el santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna.

13 Pues si la sangre de machos cabríos y de toros y la ceniza de vaca santifica con su aspersión a los contaminados, en orden a la purificación de la carne,

14 ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo!

15 Por eso es mediador de una nueva Alianza; para que, interviniendo su muerte para remisión de las transgresiones de la primera Alianza, los que han sido llamados reciban la herencia eterna prometida.

16 Pues donde hay testamento se requiere que conste la muerte del testador,

17 ya que el testamento es válido en caso de defunción, no teniendo valor en vida del testador.

18 Así tampoco la primera Alianza se inauguró sin sangre.

19 Pues Moisés, después de haber leído a todo el pueblo todos los preceptos según la Ley, tomó la sangre de los novillos y machos cabríos con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el libro mismo y a todo el pueblo

20 diciendo: = Esta es la sangre de la Alianza que Dios ha ordenado para vosotros. =

21 Igualmente roció con sangre la Tienda y todos los objetos del culto;

22 pues según la Ley, casi todas las cosas han de ser purificadas con sangre, y sin efusión de sangre no hay remisión.

23 En consecuencia, es necesario, por una parte, que las figuras de las realidades celestiales sean purificadas de esa manera; por otra parte, que también lo sean las realidades celestiales, pero con víctimas más excelentes que aquéllas.

24 Pues no penetró Cristo en un santuario hecho por mano de hombre, en una reproducción del verdadero, sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro,

25 y no para ofrecerse a sí mismo repetidas veces al modo como el Sumo Sacerdote entra cada año en el santuario con sangre ajena.

26 Para ello habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo. Sino que se ha manifestado ahora una sola vez, en la plenitud de los tiempos, para la destrucción del pecado mediante su sacrificio.

27 Y del mismo modo que está establecido que los hombres mueran una sola vez, y luego el juicio,

28 así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez = para quitar los pecados de la multitud, = se aparecerá por segunda vez sin relación ya con el pecado a los que le esperan para su salvación.

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Hebreos 10

1 No conteniendo, en efecto, la Ley más que una sombra de los bienes futuros, no la realidad de las cosas, no puede nunca, mediante unos mismos sacrificios que se ofrecen sin cesar año tras año, dar la perfección a los que se acercan.

2 De otro modo, ¿no habrían cesado de ofrecerlos, al no tener ya conciencia de pecado los que ofrecen ese culto, una vez purificados?

3 Al contrario, con ellos se renueva cada año el recuerdo de los pecados,

4 pues es imposible que sangre de toros y machos cabríos borre pecados.

5 Por eso, al entrar en este mundo, dice: = Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo. =

6 = Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron. =

7 = Entonces dije: ¡He aquí que vengo - pues de mí está escrito en el rollo del libro - a hacer, oh Dios, tu voluntad! =

8 Dice primero: = Sacrificios y oblaciones y holocaustos y sacrificios por el pecado no los quisiste ni te agradaron = - cosas todas ofrecidas conforme a la Ley -

9 = entonces = - añade -: = He aquí que vengo a hacer tu voluntad. = Abroga lo primero para establecer el segundo.

10 Y en virtud de esta = voluntad = somos santificados, merced a la = oblación = de una vez para siempre del = cuerpo = de Jesucristo.

11 Y, ciertamente, todo sacerdote está en pie, día tras día, oficiando y ofreciendo reiteradamente los mismos sacrificios, que nunca pueden borrar pecados.

12 El, por el contrario, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio, = se sentó a la diestra de Dios para siempre, =

13 esperando desde entonces = hasta que sus enemigos sean puestos por escabel de sus pies. =

14 En efecto, mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados.

15 También el Espíritu Santo nos da testimonio de ello. Porque, después de haber dicho:

16 = Esta es la Alianza que pactaré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en su mente las grabaré, =

17 añade: = Y de sus pecados = e iniquidades = no me acordaré ya. =

18 Ahora bien, donde hay remisión de estas cosas, ya no hay más oblación por el pecado.

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