volver    Pagina Principal    PAGINA ENTRADA                                                                                                           Inicio Pagina

La palabra del Señor me llegó en estos términos.
Hijo de hombre, cuando el pueblo de Israel habitaba en su propio suelo, lo contaminó con su conducta y sus acciones: su conducta era ante mí como la impureza de una mujer en su menstruación. Entonces derramé mi furor sobre ellos, por la sangre que habían derramado sobre el país y por los ídolos con que lo habían contaminado. Los dispersé entre las naciones y ellos se diseminaron por los países. Los juzgué según su conducta y sus acciones. Y al llegar a las naciones adonde habían ido, profanaron mi santo Nombre, haciendo que se dijera de ellos: «Son el pueblo del Señor, pero han tenido que salir de su país.» Entonces yo tuve compasión de mi santo Nombre, que el pueblo de Israel profanaba entre las naciones adonde había ido.
Por eso, di al pueblo de Israel: Así habla el Señor: Yo no obro por consideración a ustedes, casa de Israel, sino por el honor de mi santo Nombre, que ustedes han profanado entre las naciones adonde han ido. Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que yo soy el Señor -oráculo del Señor- cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes.
Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos.
Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.

Palabra de Dios.

R. Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua,
 así mi alma suspira por ti, mi Dios.

  Mi alma tiene sed de Dios,
 del Dios viviente:
 ¿Cuándo iré a contemplar
 el rostro de Dios? 

R. Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua,
 así mi alma suspira por ti, mi Dios.

  ¡Cómo iba en medio de la multitud
 y la guiaba hacia
la Casa de Dios,
 entre cantos de alegría y alabanza,
 en el júbilo de la fiesta! 

R. Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua,
 así mi alma suspira por ti, mi Dios.

 Envíame tu luz y tu verdad:
 que ellas me encaminen
 y me guíen a tu santa Montaña,
 hasta el lugar donde habitas. 

R. Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua,
 así mi alma suspira por ti, mi Dios.

 Y llegaré al altar de Dios,
 el Dios que es la alegría de mi vida;
 y te daré gracias con la cítara,
 Señor, Dios mío.  R.

·        Después de la  lectura del corazón nuevo y del espíritu nuevo


Oremos      

Oh Dios, poder inmutable y luz sin ocaso,
mira con bondad a tu Iglesia,
sacramento de la nueva alianza,
y, según tus eternos designios,
lleva a término la obra de la salvación humana;
que todo el mundo experimente y vea
cómo lo abatido se levanta,
lo viejo se renueva
y vuelve a su integridad primera,
por medio de nuestro Señor Jesucristo,
de quien todo procede.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.  AMEN

Inicio Pagina