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T

 

TABERNÁCULO. (Cf. Sagrario).  

TASA. Determinada cantidad de dinero que se cobra a los fieles cuando tiene lugar un acto de la potestad ejecutiva graciosa (p. e. dispensa de impedimentos matrimoniales) o por la ejecución de los rescriptos de la sede apostólica y que han de ser aprobadas por la sede apostólica (c. 1264, 1º). (Cf. Tributo).

TEMOR. (Del lat. timor). Perturbación mental, debido a un terror, aunque momentáneo pero de forma grave (aunque sólo relativo a la persona) e injusto (no para reivindicar un derecho legítimo o de forma desproporcionada). El acto sería de suyo válido y sujeto únicamente a rescisión; sin embargo, la Iglesia prevé la invalidez de algunos actos de particular importancia para el sujeto o para el bien común realizados por miedo (c. 125 &2). Esos actos son:

1. El matrimonio (c. 1103).
2. La admisión al noviciado (c 643 &1, 4º).
3. La profesión religiosa (c. 656, 4º).
4. Los votos de cualquier género (c. 1191 &3).
5. La renuncia a un oficio eclesiástico (c. 188).
6. El sufragio de cualquier género (c. 172 &1, 1º).
7. La remisión de una pena (c. 1323, 4º).  

TEMPLO. Lugar sagrado destinado al culto, comúnmente llamado ’iglesia’.  

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TEMPORA. Celebración del comienzo de las cuatro estaciones mediante la oración, el ayuno y la limosna.  

TEÓLOGO. Miembro presidente del cabildo de canónigos (c. 507).  

TERCERA ORDEN. Asociación, cuyos miembros, viviendo en el mundo y participando del espíritu de un instituto religioso, se dedican al apostolado y buscan la perfección cristiana bajo la alta dirección de este instituto (c. 303).  

TERCERO EN CAUSA. Persona física que puede intervenir en el juicio, en cualquier instancia, sin ser parte, para defender su propio derecho como, accesoriamente, para ayudar a uno de los litigantes (c. 1596 &1). También, puede el juez llamar al juicio a un tercero, cuya intervención considere necesaria (c. 1597).  

TERMINO. (Cf. Plazo) (Del lat. terminus, límite).  

TESTAMENTO. (Del latín, testamentum, que procede del griego, diatheke, disposición jurídica, contractual o no, y al hebrero berit, alianza entre dos partes). Disposición de última voluntad, mediante la cual el testador determina lo que desea que se haga de sus bienes después de su muerte.  

TESTIGO. (Del lat. testis, contracción de terstis, el que está como tercero, el testigo). 1. El testigo es el que da testimonio de lo que ha visto (testigo ocular) u oído (testigo auricular). 2. En sentido estricto, testigo es el que testifica en el tribunal.  

TESTIMONIO. (en latín, testimonium, de testis, testigo y monere, hacer presente). Acción de un tercero que hace saber, normalmente con otro, lo que ha visto u oído de otro o lo que ha visto de un acontecimiento.  

TIEMPO. Medida, número del movimiento, lo que reduce a la unidad su sucesión.  

TIEMPO SAGRADO. Días establecidos por la autoridad competente para asistir a misa, abstenerse de los trabajos y de los asuntos que distraen del culto a Dios, perturban la alegría del día festivo y el descanso debido a la mente y al cuerpo (c. 1247). Sólo la autoridad competente, es decir, el romano pontífice y el colegio episcopal, tienen competencia para establecer, trasladar, abolir los días de fiesta y  los de penitencia comunes a la Iglesia universal (c. 1244 &1).  

TITULO. Justificación de ejercicio de un derecho o de la posesión de un bien y atestación material dada de ello (p. e: título de párroco, de canónigo, título de propiedad).  

TOLERANCIA. (Del lat. tolerare, soportar). Disposición que inclina a soportar los defectos o los errores ajenos.  

TRANSEÚNTE. (Del lat. transire, pasar, atravesar). Persona física que está fuera de su domicilio o cuasidomicilio, pero lo tiene. No está sujeto a las leyes que no están en vigor en el territorio en que se encuentra ni a las leyes particulares de su territorio, a no ser que éstas sean personales y su exención cause daño en su propio territorio. Tampoco está sujeto a las leyes del territorio en que se encuentra, salvo que alteren el orden público, que haya que observar ciertas formalidades al poner un acto o de actos que se refieren a los bienes inmuebles del territorio en que se encuentra (c. 13 &3).  

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TRANSITO A OTRO INSTITUTO. Es el paso de un profeso de votos o vínculos perpetuos de un IVC a otro o a una SVA y viceversa. (Cf. Salida)  

TRASLADO. Transferencia de una persona de un cargo a otro, de un lugar a otro. Hay distintas clases de traslado, a saber:

1. De los oficios eclesiásticos: Lo promueve la autoridad que tiene derecho a la provisión (c. 190 &1). Si se hace contra la voluntad del titular de oficio, se requiere una causa grave y hay que observar el procedimiento dispuesto por el  derecho; el trasladado tiene derecho a exponer las razones contrarias (&2). El traslado, para tener efecto, debe hacerse por escrito (&3). El primer oficio queda vacante sólo con la toma de posesión del segundo, a no ser que haya dispuesto otra cosa el derecho o la autoridad competente (c. 191 &1). Hasta la toma de posesión del nuevo oficio el trasladado percibe la remuneración vinculada al primero (&2).
2. De los clérigos: Figura que permite a un clérigo trabajar en una diócesis distinta de la propia. El obispo diocesano no puede negar a un clérigo la licencia de traslado a una diócesis donde hay escasez de clero o si se le considera idóneo para el trabajo que va a desempeñar allí.
3. De la casa de noviciado: Para ello se requiere el decreto de traslado del moderador supremo, previo consentimiento de su consejo (c. 647 &1).
4. Del párroco. "Cuando el bien de las almas o la necesidad o la utilidad de la Iglesia requieren que un párroco sea trasladado de la parroquia que rige con fruto a otra parroquia o a otro oficio, el obispo le propondrá por escrito el traslado, aconsejándole que acceda por amor a Dios y a las almas" (c. 1748). Figura distinta de la remoción, la cual es impuesta.  

TRIBUNAL. Instancia personal o colegial que puede acoger una causa para, luego de un procedimiento, dirimirla. En la Iglesia existen distintos tribunales. Estos, pueden atender una causa en orden a la materia, la condición de las personas, el grado de (de los tribunales) y el territorio.

1. Respecto a la materia. Si se trata de una disputa de carácter administrativo/económico, el proceso indicado sería el contencioso ordinario. Hay otros procesos, como cuando hay que imponer penas (en estos casos hablamos del proceso penal), cuando hay que anular la Sagrada Ordenación , cuando hay que declarar nulo un matrimonio, (éstos son procesos especiales) o cuando un súbdito interpone recurso ante su superior ante un acto administrativo singular de este último por ser considerado ilegítimo (el acto administrativo singular puesto por el superior).
2. Respecto a las personas. Un laico, un Obispo, un gobernante de alguna nación no son juzgados por el mismo tribunal, sino que el ordenamiento canónico ha constituido tribunales según la condición de la persona en la Iglesia. Así , el laico será juzgado en un tribunal diocesano (de primera instancia), el obispo en un tribunal apostólico (Rota Romana) y lo mismo el gobernante aludido.
3. Respecto al grado: El grado es el lugar que ocupa un tribunal en la jerarquía judicial. Según el grado existen los siguientes tribunales:
3.1. De primera instancia: el diocesano.  Tribunal de primera instancia interdiocesano: C. 1423 &1. "En sustitución de los tribunales diocesanos, ...varios obispos diocesanos, con la aprobación de la Sede Apostólica , pueden constituir de común acuerdo un tribunal único de primera instancia para sus diócesis; en ese caso, el grupo de obispos o el obispo designado por ellos tienen todas las potestades que corresponden al obispo diocesano sobre su tribunal. &2. Los tribunales de que se trata en el &1 pueden constituirse para todas las causas o sólo para una clase determinada de ellas". Tribunal de primera instancia (apostólico). La Rota Romana es también tribunal de primera instancia para las causas previstas en el c. 1405 &3 y que son:
1º Juzgar a los obispos en causas contenciosas, sin que esto signifique que no se respeta la competencia del obispo diocesano (que tiene el derecho de juzgar en su tribunal a sus súbditos).
2º Juzgar al Abad primado, al Abad superior de una Congregación monástica y al Superior General de los Institutos religiosos de derecho pontificio.
3º Juzgar a las diócesis o a otras personas eclesiásticas, tanto físicas como jurídicas, que no tienen Superior por debajo del Romano Pontífice. Asimismo, la Rota Romana juzga en primera instancia las causas que el Papa, por propia voluntad o acogiendo alguna petición, le encomienda.
3.2. De segunda instancia: El del arzobispo o metropolitano, para las causas tratadas ante el tribunal de primera instancia. Claro que para las causas que han de tratarse directamente ante el arzobispo este tribunal es de primera instancia. Tribunal de segunda instancia interdiocesano: C. 1439 &1 "Si de acuerdo con el c. 1423, hay un solo tribunal de primera instancia para varias diócesis, la Conferencia Episcopal , con la aprobación de la Sede Apostólica , debe establecer un tribunal de segunda instancia, a no ser que todas aquellas diócesis sean sufragáneas en la misma archidiócesis. &2. La Conferencia Episcopal puede constituir uno o más tribunales de segunda instancia, con la aprobación de la Sede Apostólica, aun fuera de los casos previstos en el &1. &3. Respecto a los tribunales de segunda instancia de que tratan los &&1-2, la Conferencia Episcopal o el obispo designado por ésta tienen todas las potestades que competen al obispo diocesano sobre su tribunal". Tribunal de segunda instancia (apostólico). La Rota Romana es tribunal de segunda instancia para las causas sentenciadas por tribunales ordinarios de primera instancia y que hayan sido elevadas a la Santa Sede por apelación legítima (c. 1444 &1, 1º).
La misma Rota Romana juzga en segunda instancia las causas que el Papa, por propia voluntad o acogiendo alguna petición, le ha encomendado y no hay obstáculo para ello.
3.3. De tercera instancia: Los tribunales de la Santa Sede : la Rota Romana y el Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica.
La Rota Romana es tribunal de tercera (o ulterior) instancia para las causas ya juzgadas por la misma Rota Romana o por cualquier otro tribunal, a no ser que hayan pasado a cosa juzgada (c. 1444 &1, 2º). La Signatura Apostólica es un tribunal del todo peculiar. Juzga, se22gún el c. 1445 &1:
1º Las querellas de nulidad y peticiones de restitución in integrum y otros recursos contra las sentencias rotales.
2º Los recursos en las causas sobre el estado de las personas que la Rota Romana se niega a admitir a nuevo examen.
3º Las excepciones de sospecha y demás causas contra los Auditores de la Rota Romana por los actos realizados en el ejercicio de su función.
4º Los conflictos de competencia a que se refiere el c. 1416. Dice el c. 1416: "Los conflictos de competencia entre tribunales sujetos a un mismo tribunal de apelación, han de ser resueltos por éste; si no están sujetos al mismo tribunal de apelación, resuelve la Signatura Apostólica ". &2 Este mismo tribunal dirime los litigios provenientes de un acto de la potestad administrativa eclesiástica que se lleven a él legítimamente, así como otras controversias administrativas que le hayan sido remitidas por el Romano Pontífice o por los dicasterios de la Curia Romana , y los conflictos de competencia entre dichos dicasterios. &3 Corresponde también a este Supremo Tribunal:
1º Vigilar sobre la recta administración de la justicia y determinar que se proceda contra los abogados o procuradores, si es necesario;
2º prorrogar la competencia de los tribunales;
3º fomentar y aprobar la erección de los tribunales a los que se refieren los cc. 1423 y 1439.

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TRIBUNAL (MIEMBROS DE).

1. Abogado. Asiste, asesora a su patrocinado.
2. Auditor. Es el que, únicamente debe recoger las pruebas y entregárselas al juez, según el mandato de éste; y si no se le prohíbe en el mandato, puede provisionalmente decidir qué pruebas han de recogerse y de qué manera, en el caso de que se discutan estas cuestiones mientras desempeña su tarea.
3. Curador (o tutor). Es el que representa al inhábil. CC. 1479 y 1479.
4. Defensor del vínculo. Es el que, por todos los medios, busca que no se rompa el vínculo. Puede ser de tres clases:
- De oficio (c. 1481). "En el juicio contencioso, si se trata de menores o de un juicio en el cual entra en juego el bien público, con excepción de las causas matrimoniales, el juez ha de designar de oficio un defensor a la parte que no lo tiene".
- Matrimonial. "...por oficio, debe proponer y manifestar todo aquello que puede aducirse razonablemente contra la nulidad o disolución" (c. 1432).
- Ordenación. "En estas causas, el defensor del vínculo goza de los mismos derechos y tiene las mismas obligaciones que el defensor del vínculo matrimonial" (c. 1711). 5. Juez. Es el que encamina todo el proceso hacia una meta: la toma de una decisión (sentencia).
6. Notario. Es el que toma nota. Redacta las actas. Su firma en ellas es necesaria para la validez (c. 1437 && 1 y 2).
7. Procurador. Representa a un hábil (persona física o jurídica) o un inhábil.
8. Promotor de justicia. Insta para que el juez procure el bien público, interviniendo en la causa a semejanza de las partes.
9. Tutor (o curador).
10. Vicario judicial (u oficial). Es el que es nombrado por el obispo apra juzgar las causas que se presentan en la diócesis. Constituye un solo y mismo tribunal con el obispo diocesano. Es distinto del vicario general; pero puede tener ambos cargos al mismo tiempo.  

TRIBUNAL ARBITRAL. Propiamente hablando no es un tribunal, ya que éste es uno de los medios para evitar juicios. En el juicio arbitral se acepta la decisión de tercero(s) (juez o jueces que hace(n) de árbitro(s). En el juicio arbitral se deben seguir las normas que acuerden los litigantes; si no las establecen, se siga la ley promulgada por la Conferencia episcopal, y si no la hay, a la ley civil vigente en el lugar donde se concluye el acuerdo (c. 1714). Obviamente no se puede hacer válidamente una transacción o compromiso arbitral sobre lo que pertenece al bien público -como son las causas de nulidad matrimonial, o las penales-, y sobre otras cosas de las que no pueden disponer libremente las partes. Cuando se trate de bienes eclesiásticos temporales se observen las solemnidades que el derecho establece para la enajenación de bienes eclesiásticos (c. 1715). La sentencia arbitral tiene eficacia en el fuero canónico; solamente es necesaria para su eficacia canónica la confirmación del juez eclesiástico, cuando la ley civil del lugar exige para la eficacia de la sentencia arbitral la confirmación del juez (c. 1716 &1). La sentencia arbitral se puede impugnar en el fuero canónico ante el juez, concretamente, ante el juez competente para juzgar la controversia en primera instancia, cuando la ley civil del lugar admite la impugnación de la sentencia arbitral ante el juez civil (c. 1716 &2).  

TRIBUTO. Modo de adquisición de bienes temporales por parte de la Iglesia. Suponen el derecho que la Iglesia tiene de exigir a los fieles los bienes que necesita para sus propios fines (c. 1260). Los distintis tributos que la Iglesia puede imponer son:

1. Impuestos: Son montos de dinero exigidos en forma obligatoria y predeterminada a los fieles o a las personas jurídicas eclesiásticas por la autoridad competente, independientemente de cualquier servicio prestado a la(s) misma(s).
2. Tasas: Son determinadas cantidades que se cobran a los fieles cuando tiene lugar un acto de la potestad ejecutiva graciosa (p. e. dispensa de impedimentos matrimoniales) o por la ejecución de los rescriptos de la sede apostólica y que han de ser aprobadas por la sede apostólica (c. 1264, 1º). (Cf. tasa).
3. Tributos ordinarios y extraordinarios:
3.1. En favor de la diócesis:
- En situación normal: "Para subvenir a las necesidades de la diócesis, el obispo diocesano tiene derecho a imponer un tributo moderado a las personas jurídicas públicas sujetas a su jurisdicción, que sea proporcionado a sus ingresos, oído el consejo de asuntos económicos y el consejo presbiteral;..." (c. 1263).
- En situación de grave necesidad: "...respecto a las demás personas físicas y jurídicas sólo se le permite imponer una contribución extraordinaria y moderada, en caso de grave necesidad y en las mismas condiciones, quedando a salvo las leyes y costumbres particulares que le reconozcan más amplios derechos".
3.2. En favor del Seminario: "&1. Para proveer a las neces2idades del Seminario, además de la colecta de la que se trata en el c. 1266, el Obispo puede imponer un tributo en su diócesis. &2. Están sujetas al tributo en favor del seminario todas las personas jurídicas eclesiásticas, también las privadas, que tengan sede en la diócesis, a no ser que se sustenten sólo de limosnas o haya en ellas realmente un colegio de alumnos o de profesores que mire a promover el bien común de la Iglesia; ese tributo debe ser general, proporcionado a los ingresos de quienes deben pagarlo y determinado según las necesidades del seminario" (c. 264).  

TUTOR. (Cf. Curador).

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